miércoles, 27 de octubre de 2010

Julio


Mis noches de mermelada resbalan y se pasean relamidas por el insomnio de tu cuerpo donde perdemos el sentido y le comemos la boca a la locura, estrechándole la mano a las carcajadas, valorando cada lágrima y abofeteando los problemas.
Yo me hacía aquella pregunta de, ¿Por qué entonces vale la pena? Lo averigüé, vale la pena en el momento en el que sientes los escalofríos de la triste "casi felicidad", como una pluma que te hace cosquillas por la espalda. Cuando se para el tiempo, ahí, ahí vale la pena.

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