Y sí, era odio. Nunca lo había sentido pero cuando le vi por la calle supe que era odio. Las palabras me punzaban en el pecho y no sabía que gritarle.
Pero es curioso y hasta es paradójico, cómo esa persona me dio el empujón que me llevó a las veinte horas divinas. Cómo conseguí la oportunidad de mi vida. La salida. Entonces que... ¿No deberé darle las gracias aun encima no? Sí, me jodió bien jodida, pero ahora es todo tan distinto. Lo mataría. Pero era todo lo que necesitaba. Esto. Sólo espero que nunca tengas que maquillarme y que el destino ponga a cada uno en el lugar que merece. ¡ Auténtico cerdo ! Definitivamente, mal que me pese, te lo agradezco.

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