Si me sangran las manos, ¿soy jesucristo o satanás?
Aunque sea cual sea de los dos... Tengo que pedir perdón por ser mediocre.
Y lo que he dicho no existe, el sabor se desvanece porque si en algo no creo,
a parte de en nada, es en la justicia. Tráeme esa chimenea de placer palpable. El resto es sólo relleno de lo efímero. Otro calendario más. ¿Otro recuento de lo positivo y negativo? Pero ante todo nada de promesas inútiles para lo que viene. Pensándolo bien prometo no soltar. Prometo avariciar y monopolizar. Y prometo no rezar. De todas formas, olvídalo porque prometo no prometer. Y venga segundos platos, segundos asaltos y automatismos desenfrenados versionados. ¡Eh! Otra ronda, para mí sin cafeína, por favor. Y sexo oral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario