miércoles, 19 de enero de 2011



*¿Hoy dormirás acompañada al menos no?
*No caerá esa breva.

martes, 18 de enero de 2011

domingo, 16 de enero de 2011

Conversaciones de tanatorio II

Era hora de que dejara volar su mente enfermiza. Era domingo. Llovía, del mismo modo en que llovía en todos los funerales que recordaba. En la sala contigua se oían llantos. Un panadero que no llegaba a los sesenta años había fallecido la noche anterior mientras preparaba el pan para esa mañana a la que no llegaría con vida. 
Las paredes eran negras e igual de sugerentes eran los cuadros que allí colgaban. Como metáforas del más allá. La japonesa colgó su abrigo en uno de los percheros con forma fálica. Pobre demente. Su subconsciente se activó. No sabía si lo vivía o lo soñaba. Se sentó en un sofá a hacer unos crucigramas y acto seguido le entraron ganas de masturbarse. Regalaban agua y subió unas escaleras para pedir la que le correspondía. Era todo tan absurdo como necesario y tan necesario como natural. Entonces se metió en un cuarto donde la brisa hacía bailar levemente unas cortinas y se tocó un ratito. Algo había que diagnosticarle. Puta japonesa, que inoportunidad innata. 
¿Y pastillas para la vergüenza ajena no hay?



sábado, 15 de enero de 2011

Conversaciones de tanatorio

Situémonos en un restaurante con las paredes granates, neveras colgadas del techo y fotografías de un famoso guitarrista enmarcadas en las paredes. Los camareros iban con pantalones cortos y se paseaban delicados con pajaritas de rallas amarillas. Parecían sacados de un salón de teatro que había visto alguna vez en un barrio de Tang. Había culebras en una pecera lo cual no parecía intranquilizar a los clientes habituales que comían rábanos y nabos tranquilos en sus sillas. Después de servir sendos platos de croquetas a una pareja, en la mesa, tuvo lugar la siguiente conversación, en la cual participaban un camarero, una mujer morena de hermosos rasgos y un joven hombre con una camiseta blanca y vieja.
-¡Disculpe!  
...
-¡Disculpe camarero! 
El camarero da un rodeo por las mesas, mira para un lado y para el otro y detiene la mirada en el jovencito, asiente y se dirige hacia allí.
-Sí caballero. ¿Que desea?
-Mi acompañante tiene más croquetas en su plato que yo en el mío... ¿Se debe esto a alguna razón de fuerza mayor? ¿Son quizá sus tetas? ¿Su larga melena desaliñada? ¿O es que no le gustan los hombres rubios? ¿Le cae ella especialmente mejor que yo?
-No señor... No... No...
-Déjalo tranquilo, no seas así.
-Claro como a ti te ha puesto de más. Lo normal es que a las mujercitas se le ponga menos comida, eso ha sido así de siempre y no es un comentario machista en absoluto...
-Lo siento, no pretendía realmente ofender a nadie. No hacemos un reparto equitativo de croquetas... 
Un ruido de fondo rompió la conversación, una máquina expendedora de tangas de caramelo echaba humo. Se había averiado.


jueves, 13 de enero de 2011

CERRADO POR EXÁMENES



Odia, realmente odia dormir sin compañía.
Harta de escuchar la respiración y el eco del edificio. 









miércoles, 5 de enero de 2011

Los reyes trajeron la playa nocturna




Con algas resecas, cangrejos muertos, todo muy bien empaquetadito. Los niños gritaban de pánico. Algunos más tranquilos miraban con asombro y curiosidad. Al más pequeño le caía la baba mientras seguía durmiendo. "Son los padres".
Pero sí, hay algo de verdad en todo esto... Que no me apetece hablar más.