Esta mañana hice recuento de propósitos y vi que ya en el mes tercero del año, no he ni empezado con ninguno. Me falló la televisión entonces até al perro y lo paseé por el parque. Un hombre con la mandíbula bailarina se dirigió a mí.
- No voy a pedirte un cigarro.
Lo cierto es que me sorprendió y me pregunté que qué iba a ser entonces... Él se aventuró:
- ¿Te importa si te acompaño en el paseo?
-¿Has estado de fiesta? -. Me atreví a preguntar.
- Se te escapa el perro.
- Da igual, está ciego y atado.
- Ah, es verdad...
- ¿Entonces es que no quieres contestarme?
- No estuve de fiesta chica... Estuve en mi casa...
Lo sucedido es censura. Sólo puedo decir que me preguntó si creía que los "te amo" deberían decirse lo justo, más, o menos.
Me quedé con la duda.
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