jueves, 21 de abril de 2011

Hipocresía alcohólica


Una mujer de cuarenta y largos años hace cavilaciones delante del espejo. 
"¿Por qué?"
Se ve que en algún momento de la noche entre sonrisas y fotos con gente que habla mucho e interpreta el papel en la comedia de la amistad, fue a un 24 horas, de esos con muchos productos, con diversidad. Allí compró un tinte verde y allí estaba al día siguiente, frente al espejo sin recordar demasiado. 

Lo que sí recordaba era que todas sus conocidas le habían dicho lo mucho que la querían y viceversa. "Te quiero", se lo dijeron innumerables veces. Desde entonces los "te quiero" ya no son lo que eran. No se dicen como se decían, han perdido sentido y significado. 
De repente, entre laguna y pantano, cayó. Una cosa así sólo podía haber sucedido de una forma. -Una apuesta con su hijo de trece años-. 




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