A veces el talento es injusto, porque ella aparece con toda su sabiduría por la puerta y da igual que no se esfuerce nada. Toda su carisma destella tanto que, a algunos nos ha causado ya alguna vez el efecto que causa un flash.
Él, en cambio, complejo a la par que recluso soñador, se escondió en un truco de magia.
Tenían la siguiente conversación:
- Talento bajo el techo es lo que tienes.
- Cuéntamelo ya, no te hagas más de rogar, que nos conocemos.
- No será larga la espera ni es vital la importancia.
- Pues entonces jugamos a algo...
- En horizontal, lo que haga falta.
- Eres tan bonito, que me da pena destrozarte.
- Algún día te contaré lo de nuestra conexión.
- Parecemos una película, no nos pisamos al hablar, cada uno a su tiempo, yo no te interrumpo a ti y tú no me interrumpes a mí.
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