Un hombre de bigote se encuentra sirviendo té a unas señoritas de risa molesta e irritante.
Sueña, con su pajarita y la bandeja entre mesa y mesa, que hace patinaje artístico con mayas de lentejuelas. Se ríe de sí mismo, en sus adentros, pues ese no es su sueño real. Lo que de verdad quiere, es ser operario de cámara y descubrir su mundo, su entorno, de forma cubista, en fotogramas que él mismo retocaría en edición. Y es que también siempre quiso llamarse Pablo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario