Un ser en espiral, fino como un hilo camina por el espacio, ¿no te das cuenta?
Sólo quiere ser libre y encontrar al fin su circunferencia que lo complete como un melón y una naranja rodando cuesta arriba.
Reírse a carcajadas con ella y plantar una semilla de verosimilitud y esperanza en su maceta trivial.
La circunferencia que esperas es conveniente como un rayo y seguro que apretará el gatillo ante tu indiferencia. La sangre derramada constituirá un planeta, esta vez eterno, de glóbulos infelices nacidos de un sombrío destierro.
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