Pasando a limpio notas del móvil, evitando a toda costa el método Stanislavsky.
Mejor mirar en el correo. Desprenderme de todo lo que necesito para poder sentir una pequeña caricia de libertad. Evitar guardar un recuerdo. Remoto. Porque cada vez que parpadeas la oscuridad se desvanece en algún lugar. Fotograma a fotograma voy apreciando tu sonrisa por encima de cualquier cosa. Mejor recojo mis folios manchados de esperanza y me tiro por la ventana, de todos modos, la caída iba a ser igual de dolorosa. Y esto mejor, que quede entre tú y yo.
Quiero alejarme de mi ámbito, pero no hasta la luna. No tan lejos.
Oigo un grito, me giro y veo como una luciérnaga hace dibujos encima de una bandera en mi imaginación. La aplasta un pie gigante y fascista. No se lo esperaba nadie pero el pie lloró todo el día en la puerta de un cajero. Sabía que podía dar más e iba a intentarlo, pero como todo lo demás, fue asesinado por un banquero de traje, muy rico, muy prepotente en su camisa de seda que yo misma me atreví a rajar hilo a hilo, entraña a entraña. Me sacudo un poco la cabeza y vuelvo a mis historias de ámbito y luna, realidad irreal. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario