sábado, 26 de enero de 2013

La cordura del intento

Nuestros pensamientos se encontraron y se fueron a bailar juntos,
se adivinaban como unas brisas enredadas, ni veían nada ni podían sentir.
Oscuridad policromada en el fluir de los segundos que ellos mismos iban inventando al paso de un viento cálido por la negrura de la cueva que realmente latía y podía ver y sentir lo que las brumas enredadas ignoraban. 
Innato paseo del destino, allí es donde ente acabará. Lo único que tiene sentido es seguir masticando esa experiencia agridulce que es la vida irreal y soñada. Inventada.

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