Salí de mi casa un poco deprisa sin saber muy bien a dónde, haciendo cábalas bergmanianas sobre el sentido de la vida. Y de tu boca. Y de tu rostro.
Me di una vuelta por el parque sintiendo cada bocanada de aire, visualizando experiencia vital y hojas de otoño también.
Te encontré en un destello de sol. Lo supe.
Arpegio y comienza un día especial, atmósfera locuaz.
Me retoco el pelo, veo en el espejo la trivialidad de un segundo.
Salgo a la calle ignorando la magnitud del universo, descuidándola a cada paso.
Soy consciente de mi capacidad invisible de realidad.
Te vislumbré en una nota musical, me dejaste ciego de una arteria. Lo supe.
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