viernes, 15 de marzo de 2013

Nieve de marzo

Escucho el canto de los pájaros y no es un tópico. 
Enfrente de mí, está la niebla. 
Quitamos hielo y es primavera,
y cantan en la compañía también. 
¿Sale el sol?
Logro tocar las mejores melodías en tu boca. 
Los instrumentos que hacen brotar las sonrisas
y un sentimiento de sorpresa me quita el aire, 
dulce aliento en mi espalda. 
No dejo de mirar cuan poderosos son tus dedos motivados por una pasión nítida. 
Telarañas mojadas,
púas enterradas.
Pasa el tiempo rápido en la convulsión terrenal. 
Sin embargo, nunca es tarde para empezar. 
Con tu empeño y mis ganas no es posible perder. 
Nadie es sordo y todos podemos convertirnos en bichos.
Viene el vestuario, podemos disfrazarnos.
¡Acción!

Telarañas mojadas




Laskapocofi

Con toda la sinceridad de mi raciocinio, no quiero que sepa que estoy aquí.
Quiero desatarme los cordones. 
Tengo miedo.
Gente besándose en unas galerías.
Todas las escamas.
Cada escama...
Me pertenecen.
Te merezco y aún no me desvestí.
Déjame ir por mi callejón que grita sutil y sigiloso como una pluma.
Recorta el borde de mis ideas, sobre todo allí donde hubo ilusiones. 
Olvidaste tus tijeras relucientes y siempre escucho la misma canción porque la tele se ha vuelto loca. 
Los operadores han muerto a los mandos y ahora se repite lo mismo sin parar. 
¡Otra vez!
La tiro, la tiro por la ventana.
Suicidio sobre las rosas, testigos oculares del sentido. 
Me telefonea una duda pero no le voy a coger, dejo que suene. 
Sé como captar tu placer, fotografiando la obsesión. 
Alejados de los torcidos caminos, ciegos, llenos de espinas. 
Engaños de semblantes oscuros se han ido allí. 
Este es el viaje al que me han invitado.
El hogar que frecuento.