lunes, 13 de mayo de 2013

I do care

Lo que nos va 
es ensuciar las sábanas,
en pasatiempos de sonrisas encerradas.

Conocí la indiferencia
en la mirada curtida. 
Ya no practico el olor del arrepentimiento,
ni el aliento otoñal.

Las cenizas desorientas toparon con los fuertes colores de la energía.
Es la veleta impredecible la que me guía. 
¿Manías? No muchas al día. 
Quemar tus palabras como quemé la casa, sin querer. 
Con una torpeza que amanece conmigo como el sol. 


Pétalos podridos en tu bañera del amor.
Esos ojos que no miran por culpa del sabor. 
Mientras dices que todo es un comienzo, el pensamiento habla de finales,
más bien el subconsciente,
con su doloroso y efectivo golpe.
En una calle mojada comienza a haber luces.
Pero no hay nadie que grite esperanza
porque las bocas están muertas y las voces rotas.



Todavía hay luz que comerse despacio,
con los dedos manchados,
con los ojos cerrados.

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