De qué sirve el talento si lo guardas en un frasco,
si tu soledad se come las calles, dejándolas en hueso.
Si nadie lo ve,
si nadie lo siente,
si nadie lo percibe.
Nadie lo sabe, no saben lo que notan, pero es algo.
Es la esencia.
Finalmente, talento y soledad, tienen que disfrutar el uno del otro, un día más.
Ayer pasó volando y hoy se hizo muy largo.
Sólo tú sabes porqué.
Mi mente ya está fuera, encontró su lugar y está viajando.
Ahora falta mi cuerpo, menos etéreo, más determinado, más difícil de transportar, por lo tanto.
Encima, le hace falta dinero para casi todo...