En un bosque, algo perdida por la
circunstancia en que me hallaba, tenía que lavarme aquellas manos
detalladamente ensangrentadas. Y por alguna razón, había acabado delante de un
cubo con agua congelada, alguien lo había dejado allí… Un cubo negro y viejo.
Venía de intentar salvar a un
hombre. No uno cualquiera. Traté con todas mis fuerzas de detener la hemorragia
de su estómago sin éxito. Por eso estoy aquí y no pido nada a cambio. Aun así,
encuentro un poco decepcionante que a mi tragedia le haya dado el punto y
final, un cubo negro de agua congelada.