jueves, 26 de diciembre de 2013

Huida

En un bosque, algo perdida por la circunstancia en que me hallaba, tenía que lavarme aquellas manos detalladamente ensangrentadas. Y por alguna razón, había acabado delante de un cubo con agua congelada, alguien lo había dejado allí… Un cubo negro y viejo.

Venía de intentar salvar a un hombre. No uno cualquiera. Traté con todas mis fuerzas de detener la hemorragia de su estómago sin éxito. Por eso estoy aquí y no pido nada a cambio. Aun así, encuentro un poco decepcionante que a mi tragedia le haya dado el punto y final, un cubo negro de agua congelada. 

Sueño inventado

Estamos tumbados en una hierba verde. Tú y yo. Todo lo que se puede ver alrededor es hierba y cielo azul. Muy verde y muy azul. Los colores son muy vivos. Como tu pelo y tus ojos. Sobre nosotros se nos antoja colocar una sábana muy fina que nos acaricia con suavidad y nos da escalofríos tibios. Como los que nos provocamos al acercarnos más y más. Y te toco la locura y me chupas la esperanza. Te lamo la sonrisa y me besas el presente. Y te toco más rápido y más fuerte. Y sobre mí te posas como en una flor para penetrarme de ganas de verdad. Me tocas las frutas permitidas para ti porque no hay nadie más ahí. Y tu dureza me empapa. Y entonces el orgasmo lo inunda todo y flotamos en el placer, con una balsa púrpura que nos lleva a querer volver a empezar.

Parece tan real. No quiero despertar.