jueves, 26 de diciembre de 2013

Huida

En un bosque, algo perdida por la circunstancia en que me hallaba, tenía que lavarme aquellas manos detalladamente ensangrentadas. Y por alguna razón, había acabado delante de un cubo con agua congelada, alguien lo había dejado allí… Un cubo negro y viejo.

Venía de intentar salvar a un hombre. No uno cualquiera. Traté con todas mis fuerzas de detener la hemorragia de su estómago sin éxito. Por eso estoy aquí y no pido nada a cambio. Aun así, encuentro un poco decepcionante que a mi tragedia le haya dado el punto y final, un cubo negro de agua congelada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario